jueves, septiembre 09, 2004

Estamos Mal

Pareciera que en nuestro país nadie escucha un bolero, nadie duerme una siesta, nadie se toma un té con amigos, nadie juega dominó con el abuelo o baila un vals con la mamá. Da la impresión que se acabó la vida hecha de pequeños detalles, sanos, blancos, quizá cursis, pero espontáneos, viscerales. Los matrimonios de ahora se ven solo a ratos, a los hijos los cría una nana, a los vecinos se les odia, a los mendigos se les humilla, a los animales se les patea, a los compañeros se les hacen zancadillas, a los jóvenes se les ignora, a los viejos se les aisla, a los profesores se les descalifica, a los extranjeros se les margina y muchas etcétera, etcéteras.

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